Diferentes tipos de crisis epilépticas

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Diferentes tipos de crisis epilépticas

 

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Temas tratados

Introducción

Crisis generalizadas

 Crisis generalizada tónico-clónica (Crisis generalizada convulsiva)

Crisis generalizada de ausencia

Crisis generalizada mioclónica

Crisis generalizada atónica

Crisis epilépticas focales

Sin alteración del conocimiento (crisis parciales simples)

Crisis focales con alteración de la conciencia (crisis parciales complejas):

Crisis focales con progresión a tónico-clónica bilateral (crisis parciales con generalización secundaria)

Aura epiléptica

Espasmos epilépticos

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Introducción


Existen dos tipos principales de crisis epilépticas, las crisis generalizadas y las crisis focales que también se conocen como crisis parciales. El que se produzcan un tipo u otro de crisis depende del grupo de neuronas que se activen. Así durante las crisis generalizadas hay una activación conjunta de todas las neuronas de la superficie cerebral, mientras que durante las crisis focales solo producen descargas anómalas las neuronas de una zona limitada de la superficie cerebral. No obstante, en algunas ocasiones la descarga puede iniciarse en una zona del cerebro y posteriormente extenderse a toda la superficie cerebral; esto es lo que se conoce como crisis secundariamente generalizadas. En términos generales, las crisis focales son más frecuentes que las generalizadas.

En ocasiones, no se puede saber con precisión si se trata de una crisis focal o generalizada, y se denominan crisis sin clasificar o de origen desconocido; en espera de posteriores datos que permitan clasificarla.

Crisis epilépticas generalizadas tonicoclónicas

Existen múltiples tipos de crisis epilépticas generalizadas. Las más frecuentes son:

Crisis generalizada tónico-clónica (Crisis generalizada convulsiva)

Se produce una pérdida brusca de conocimiento, que puede originar una caída al suelo si se está de pie, seguidamente la persona presenta rigidez de todo el cuerpo (fase tónica) que se sigue de otra fase en la cual se producen movimientos convulsivos rítmicos de las cuatro extremidades (fase clónica). Durante estas crisis la persona puede presentar mordedura de la lengua, expulsión de orina e incluso sufrir alguna lesión debido a la caída. Al finalizar la persona va recuperándose progresivamente a lo largo de varios minutos.

Crisis generalizada de ausencia

Se produce una pérdida del contacto con el entorno, de tal manera que la persona permanece inmóvil, absorta y con la mirada fija. En ocasiones asocian algún tipo de movimientos oculares, parpadeo y de otras partesdel cuerpo. Suelen ser de corta duración, en general pocos segundos y se produce una recuperación rápida; de tal manera que la persona suele seguir con la actividad que estaba realizando. De hecho, dada su brevedad a veces pueden pasar desapercibidas. Suelen iniciarse en la niñez o adolescencia. Tienden a repetirse con frecuencia, de hecho, varias veces al día lo que puede originar fallos de atención y dificultad en el aprendizaje.

Crisis generalizada mioclónica

Se manifiestan en forma de sacudidas breves de una parte o de todo el cuerpo, en general suelen afectar a miembros superiores lo que puede provocar la caída de los objetos que se sujeten con las manos. Son muy breves, de escasos segundos de duración. De hecho dadas sus características a veces la persona o familiares no le llegan a dar importancia. Las personas que padecen estas crisis pueden sufrir también otros tipos de crisis generalizadas como las ausencias o las crisis tónico-clónicas.

Crisis generalizada atónica

Se produce una pérdida brusca del tono muscular de todo el cuerpo o parte de él durante muy pocos segundos con recuperación instantánea. Esto hace que se manifiesten en forma de caídas bruscas cuando la persona se encuentra de pie, o caída brusca y breve de la cabeza o pérdida de fuerza de alguna extremidad de escasos segundos. Tiene el inconveniente que pueden ocasionar lesiones como heridas o fracturas debido a la caídas. Se suelen asociar a otros tipos de crisis epilépticas; es raro que sean el único tipo de crisis que presenta la persona que las padece.

Crisis epilépticas focales

En general, este tipo de crisis son más frecuente que las crisis generalizadas. Se pueden presentar de múltiples maneras dado que las manifestaciones dependen en gran medida del área del cerebro que se activa durante la crisis, así como de la posterior extensión de la descarga eléctrica a otras partes.

Cada parte del cerebro tiene una función específica relacionada con el movimiento, la sensibilidad de la piel, la visión, las emociones, la memoria, etc. De tal manera que si una crisis activa la zona del cerebro encargada de los movimientos, esa persona presentará movimientos involuntarios durante dicha crisis.

En la reciente clasificación de las crisis epilépticas realizada por la ILAE, se recomienda usar el término focal en lugar de parcial (término previo) y además añadir un término descriptivo (motor, sensitivo, cognitivo, emocional, etc.) que hace referencia a las manifestaciones más evidentes de las crisis. Por otro lado, también se abandona el término de simple o compleja para hacer referencia a la desconexión del medio; en su lugar se recomienda usar los términos “sin alteración de la conciencia” para referirse a crisis simples y el término “con alteración de la conciencia” para referirse a las crisis parciales complejas. No obstante, la clasificación y denominación previa se sigue utilizando con amplitud.

En la reciente revisión de la clasificación de las crisis epilépticas la ILAE recomienda dejar de usa la tradicional división en crisis parciales simples o complejas según hubiera o no alteración del conocimiento, ya que es difícil de distinguir con seguridad el grado de afectación del conocimiento. En su lugar recomienda referirse a las crisis focales según sus manifestaciones principales manifestaciones, aunque reconoce que la clasificación anterior tiene utilidad práctica en cuanto a la repercusión clínica y social de las crisis.

Crisis focales sin alteración de la conciencia (crisis parciales simples): 

Como ya hemos comentado, sus manifestaciones dependen del área cerebral afectada:

    • Motoras: son aquellas en las que la principal manifestación son movimientos involuntarios, posturas anómalas o parálisis de una parte del cuerpo.
    • Sensitivas: se produce una alteración de la sensibilidad en forma de hormigueo, sensación de calor o frío, olores intensos, alteraciones visuales o dolor que afecta a una parte del cuerpo.
    • Autonómicas: son aquellas que afectan a la llamada función “autonómica” y se manifiestan en forma de cambios de temperatura, sudoración, salivación excesiva o piloerección (“piel de gallina”).
    • Cognitivas: se pueden manifestar en forma de dificultad para expresarse o comprender, con vivencia de recuerdos, sensación de deja-vu (ya vivido), o sensación de pensamiento impuesto o repetitivo.

  • Emocionales: se manifiestan en forma de emociones intensas y sin relación a la situación que se está viviendo como miedo muy intenso. Es frecuente que durante las crisis se presenten varios de estos síntomas ya que la actividad eléctrica anómala suele ir recorriendo diferentes áreas cerebrales, activándolas y originando las manifestaciones correspondientes.

Crisis focales con alteración de la conciencia (crisis parciales complejas):

Durante este tipo de crisis la persona pierde el conocimiento y la conexión con el entorno sin perder el tono muscular; normalmente la persona suele quedar absorta y sin respuesta a estímulos externos. Se suele asociar a movimientos automáticos como movimientos de masticación o movimientos automáticos con las manos (sujetarse la ropa, abrocharse, coger objetos del entorno). En otras ocasiones se puede levantar e incluso caminar con una conducta extraña e inapropiada; también pueden incluso emitir palabra o frases sin relación con el contexto. Pueden durar varios minutos y la recuperación suele ser progresiva a lo largo de segundos o minutos durante los cuales la persona permanece confusa y aturdida.

Crisis focales con progresión a tónico-clónica bilateral (crisis parciales con generalización secundaria)

Sucede cuando una crisis epiléptica parcial simple o compleja se extiende desde el foco epiléptico a toda la superficie cerebral. Es muy importante conocer cómo comienza una crisis epiléptica, porque de esta forma sabremos si se inicia en un foco epiléptico localizado o simultáneamente en todo el cerebro al mismo tiempo. De esta forma se podrá realizar el diagnóstico y el tratamiento adecuado e igualmente se podrá tipificar el tipo de epilepsia para emitir un pronóstico más preciso.

Aura epiléptica: A veces las crisis focales con alteración de la conciencia se inician con una crisis focal sin alteración de la conciencia con síntomas sensitivos, cognitivos o emocionales que solo son percibidos por la persona que la sufre. Esto se conoce como “aura” que actúa como una sensación premonitoria de las crisis con alteración de la conciencia. Esto es debido a la extensión de la descarga epiléptica desde el foco inicial, más restringido, hacia zonas más extensas de la superficie cerebral.

Espasmos epilépticos

Aparecen en niños con meses de edad, y son raras tras el segundo año de vida. Consisten en una flexión o extensión brusca del cuerpo y de la cabeza durante 1 a 5 segundos. Suelen aparecer en salvas y habitualmente son muy frecuentes, a veces de forma casi permanente.

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