Andalucía cuenta con 80.000 enfermos de epilepsia

 


Entre un 25 y un 33% de los pacientes epilépticos seguirán teniendo crisis aunque se les administre el mejor de los tratamientos médicos; son los llamados “epilépticos farmacorressitentes”

Andalucía. 20 de mayo de 2008

Con motivo del día mundial de la Epilepsia que se celebra el próximo 24 de mayo, la Sociedad Andaluza de Neurología (SAN) afirma que alrededor de 80.000 andaluces padecen esta enfermedad neurológica. Esta cifra es muy elevada comparada con los enfermos de otras enfermedades neurológicas y se debe tener en cuenta que muchas veces los propios pacientes ocultan la enfermedad por miedo a las consecuencias que su conocimiento a nivel general puede tener para su desempeño laboral, educativo e incluso social.

La SAN insiste en la necesidad de “sacar esta enfermedad de las sombras”, de las sombras sociales, laborales, educativas, etc..., y eliminar el considerable grado de tabú que la envuelve y que hace más dura la vida de los enfermos y familiares.

En cuanto a los tratamientos para combatir esta enfermedad, afortunadamente, desde hace una década las novedades terapéuticas, sobre todo en el campo de la farmacoterapia, son constantes. Según el Dr. Pedro Serrano, director de la Unidad de Neurología del Hospital Torrecardenas de Almería, “hace 20 años apenas disponíamos de 3 o 4 fármacos y podemos decir que hoy en día se están comercializando en nuestro mercado un total de 17 fármacos antiepilépticos que han revolucionado la asistencia al enfermo, aportando mayores éxitos terapéuticos y un mejor perfil de seguridad en el tratamiento de nuestros enfermos”.

A pesar de todos estos fármacos, declara el Dr. Serrano, aproximadamente entre un 25 y un 33% de los pacientes epilépticos seguirán teniendo crisis aunque se les administre el mejor de los tratamientos médicos; son los llamados “epilépticos farmacorressitentes”. Este colectivo, que en Andalucía asciende a 25.000 personas, están “condenados” a seguir padeciendo crisis epilépticas de manera indefinida. Algunos de estos pacientes pueden beneficiarse de recursos no farmacológicos como la Cirugía de la Epilepsia.

La Sociedad Andaluza de Neurología destaca la importancia de que las administraciones sanitarias tomen conciencia de la importancia de apoyar el desarrollo de las infraestructuras necesarias, concebidas como Unidades de Epilepsia capaces de desarrollar los recursos diagnósticos y terapéuticos para conseguir que este subgrupo de epilépticos puedan recibir la mejor atención. En esta línea, consideran que los servicios de Neurología deben ser dotados con medios diagnósticos suficientes, incluyendo camas para la monitorización Video-EEG de los pacientes epilépticos y que se deben potenciar equipos multidisciplinarios coordinados entre neurólogos, neurocirujanos y neuropsicólogos que mejoren la asistencia al enfermo epiléptico.

En cuanto a las perspectivas de futuro de la Epilepsia, no se puede hablar de un futuro común, pues no existe una enfermedad llamada Epilepsia, sino un conjunto heterogéneo de enfermedades que tienen en común la reiteración de crisis epilépticas como estandarte de su expresión clínica. Según el neurólogo Pedro Serrano, “es importante saber que la genética está contribuyendo a nuestro mejor conocimiento de las bases sobre las que se asientan muchas de estas enfermedades y cada vez conocemos mejor por qué el cerebro epiléptico tiene más tendencia a convulsionar, cómo es, cómo funciona...”.

Por otro lado, qué duda cabe, los nuevos fármacos y las nuevas técnicas quirúrgicas han aportado esperanza, mejorando la calidad de vida del enfermo. La Sociedad Andaluza de Neurología resalta que es necesario desarrollar el reto pendiente de esta enfermedad: “el tratamiento de la vertiente social”, y en este sentido aparte de los médicos, deben hablar los propios enfermos (a través de las todavía insuficientes en cuanto número Asociaciones de enfermos) y, como no, las Administraciones. “Nosotros, como médicos, sólo podemos ofertar nuestra disposición a colaborara sin reservas” asegura el Dr. Pedro Serrano.