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La epilepsia y el ciclo menstrualAnticonceptivos orales¿Puede tener niños una mujer con epilepsia?¿Cambia el embarazo la frecuencia de las crisis?¿Por qué pueden aumentar las crisis durante el embarazo?Embarazo y parto de una mujer con epilepsiaLa lactancia
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La epilepsia y el ciclo menstrual |
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En algunas mujeres las crisis epilépticas son más frecuentes en los días previos a la menstruación o durante ella, relacionado posiblemente con los cambios hormonales. Además, algunas medicaciones pueden alterar el ciclo menstrual normal. Por ejemplo, el ácido valproico, que es una medicación antiepiléptica muy utilizada, puede provocar trastornos menstruales y quistes ováricos. Sin embargo, no se debe atribuir a las medicaciones antiepilépticas o a la propia epilepsia una alteración del ciclo sin antes visitar al ginecólogo y descartar que no haya otras razones. Existen, en efecto, algunas mujeres que padecen exclusivamente crisis durante el ciclo menstrual, es la llamada "epilepsia catamenial".
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Anticonceptivos orales |
Los anticonceptivos hormonales ("la píldora") son fármacos MENOS EFICACES, es decir, menos seguros cuando se toman simultáneamente con los siguientes medicamentos antiepilépticos: Carbamacepina, Fenobarbital, Fenitoína, Primidona, Topiramato. NO HAY INTERACCIONES de los anticonceptivos orales con: Clobazam, Clonacepam, Felbamato, Gabapentina, Lamotrigina, Tiagabina, Valproato, Vigabatrina. CUANDO SE VAYAN A TOMAR FÁRMACOS ANTICONCEPTIVOS AL MISMO TIEMPO QUE ANTIEPILÉPTICOS, SE DEBE CONSULTAR AL NEURÓLOGO Y AL GINECÓLOGO. La metrorragia (hemorragia anormal de la matriz) suele indicar una eficacia insuficiente del tratamiento anticonceptivo hormonal que debe ser modificado inmediatamente.
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¿Puede tener niños una mujer con epilepsia? |
¡¡Rotundamente sí!! Las mujeres con epilepsia pueden quedarse embarazadas sin ningún problema y llevar una familia. Sólo hay una serie de cuestiones específicas que hacen que el embarazo deba ser seguido con visitas más frecuentes tanto al ginecólogo como al neurólogo.
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¿Cambia el embarazo la frecuencia de las crisis? |
Algunas mujeres sufren un aumento de las crisis durante el embarazo, normalmente por un cumplimiento irregular del tratamiento, en ocasiones favorecido por los vómitos, por la falta de sueño o por la falta de ajuste en la medicación debido al aumento de peso. Este empeoramiento es mayor en mujeres con epilepsia que antes del embarazo ya sufrían muchas crisis o de diferentes tipos. El estatus epiléptico es una complicación excepcional, así como las crisis durante el parto. No obstante, cabe advertir que en la mayor parte de las gestantes disminuye la frecuencia de las crisis y mejora la epilepsia durante el embarazo. Mejoría que podría estar condicionada por un mayor reposo, el mejor cumplimiento del tratamiento y los cambios hormonales que conlleva la gestación. Concretamente, durante este periodo, las crisis aumentan en alrededor del 15% de las mujeres, disminuyen en otro 25% y se quedan con la misma frecuencia en el 60%. Es difícil predecir qué mujeres tendrán más o menos crisis. Lo recomendable es un seguimiento neurológico más frecuente.
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¿Por qué pueden aumentar las crisis durante el embarazo? |
Hay dos motivos principales: 1. Rápidamente la mujer deja de tomar las medicaciones por miedo a que los fármacos antiepilépticos puedan dañar a su futuro hijo precipitando crisis severas y continuas. Este hecho es una situación muy grave para la madre y para el niño. Nunca se debe dejar la medicación antiepiléptica durante el embarazo. Cualquier cambio de medicación debe ser hablado con el neurólogo. 2. Los cambios que experimenta el cuerpo de la mujer, bioquímicos y hormonales, hacen que las medicaciones antiepilépticas puedan ser menos efectivas.
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Embarazo y parto de una mujer con epilepsia |
Los hijos de mujeres que padecen epilepsia tienen más riesgo de ser prematuros y de tener bajo peso al nacer. Los hijos de madres que sufren crisis durante el embarazo tienen una predisposición mayor de presentar crisis epilépticas en el futuro. Mientras que la epilepsia paterna parece tener poco impacto en el desarrollo de crisis en los niños. El riesgo de retraso mental se relaciona con la deficiencia mental de los padres y no se asocia con la exposición del feto a los fármacos antiepilépticos. Los hijos expuestos a fármacos antiepilépticos en el útero tienen una posibilidad algo mayor de padecer anomalías congénitas que los de mujeres sin epilepsia. Las malformaciones menores incluyen todas las anomalías estructurales que no constituyen una amenaza para la vida y permiten el desarrollo normal del niño. La mayoría de las malformaciones mayores presentadas son: cardíacas y labio leporino -con y sin hendidura del paladar-, debidas a concentraciones plasmáticas elevadas de los medicamentos y, especialmente, a la toma de varios fármacos a la vez. Todos los antiepilépticos clásicos han sido relacionados con malformaciones, siendo la más frecuente la espina bífida (cierre del tubo neural), asociado con la toma de valproato o carbamacepina. Si la futura madre tiene una atención prenatal cuidadosa, el riesgo de malformaciones puede reducirse considerablemente. La mejor manera de conseguirlo es una ACTUACIÓN PREVENTIVA, revisando el tratamiento antes de la concepción y retirándolo cuando el riesgo de recurrencia de crisis sea mínimo. Si no puede suprimirse del todo el medicamento, es mejor administrar un solo fármaco con una dosis mínima eficaz. La toma simultánea de dosis bajas de ácido fólico, a razón de 0,5 mg diarios, disminuye también el riesgo de malformaciones (espina bífida), siempre que se inicie su administración cuando se decida el embarazo y durante las primeras semanas del mismo. Además, en las pacientes tratadas con ciertos fármacos (carbamacepina, fenobarbital, primidona, fenitoína) conviene, aproximadamente desde dos semanas antes de la fecha prevista de parto, tomar vitamina K para evitar riesgo de hemorragias. Cuando el embarazo se ha confirmado, la supresión del fármaco o los cambios en la pauta terapéutica no suelen reducir el riesgo de malformaciones, puesto que casi todos los órganos fetales ya están organizados antes de la octava semana de gestación. Durante la gestación conviene realizar:
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La lactancia |
| Aunque las madres que toman antiepilépticos pueden dar el pecho a sus hijos, debe tenerse en cuenta que casi todos los fármacos se eliminan en mayor o menor medida a través de la leche materna y, dado que el recién nacido no metaboliza bien las medicaciones, el nivel en sangre puede ser alto a pesar de que el bebé no tome mucha leche. El paso a la leche es MAYOR en los fármacos antiepilépticos que se unen poco a las proteínas plasmáticas: Etosuximina, Gabapentina, Oxcarbacepina, Primidona, Topiramato, Vigabatrina. Y MENOR en los ligados fuertemente a las proteínas plasmáticas: Carbamacepina, Clobazam, Clonacepam, Fenitoína, Fenobarbital, Lamotrigina, Tiagabina, Valproato. Se debe tener una especial precaución con los barbitúricos (fenobarbital y primidona), porque pueden ocasionar apatía o depresión neurológica en el recién nacido si la mujer inicia el tratamiento antiepiléptico en pleno embarazo. Sin embargo, si la madre lo había tomado durante toda la gestación, el paso del barbitúrico a través de la leche puede ser favorable porque minimiza un posible síndrome de deprivación barbitúrica en el recién nacido. En caso de duda se deben determinar los niveles plasmáticos de fenobarbital en la madre y en el recién nacido. La mujer debe valorar por una parte el beneficio que es para el niño ser amamantado, y por otra el posible riesgo de continuar pasando la medicación a través de la leche, y que esto siga afectando de alguna manera al recién nacido. La Academia Americana de Neurología ha dejado la decisión en manos de la madre dadas las evidentes dificultades por decantarse hacia uno u otro lado. |
Si quieres ampliar conocimientos, en nuestra sección DESCARGA DE DOCUMENTOS podrás encontrar:- SER MUJER CON EPILEPSIA |
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