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Las alteraciones del E.E.G. intercríticas constituyen el tercer criterio fundamental para el diagnóstico, pero no son específicas del síndrome de West: Se trata de la hipsarritmia (arritmia amplia) descrita por Gibbs en 1952 o disritmia mayor (Gastaut, 1953). Es un fenómeno constante que existe en un momento u otro de la evolución del síndrome de West si se repiten los E.E.G.
HIPSARRITMIA TÍPICA.
El trazado de la hipsarritmia típica en el estado de vigilia “está constituido por una sucesión ininterrumpida de ondas lentas y de puntas de gran amplitud (300 microvoltios), asociadas proporcionalmente sin relación de fase, y distribuidas sobre todo el scalp sin ninguna sincronía” (Gastaut, 1964).
Se trata entonces de un trazado anárquico, caótico, sin regularidad cronológica, morfológica o topográfica, sin el ritmo de base normal de la edad, que llama la atención por su continuidad y que no asume nunca un carácter paroxístico propiamente dicho.
El carácter bilateral pero asincrónico, con anomalías que pueden pasar de un hemisferio a otro, de una región a otra, es decir, el carácter de “focalización múltiple y móvil”, había sido considerado por Gastaut y Roger como el elemento patognomónico de la hipsarritmia. Los estímulos sensoriales no tienen ningún efecto sobre la hipsarritmia.
El trazado se modifica constantemente en el curso del sueño: tendencia a una organización de puntas-ondas rítmica y bisincrónica con fragmentación de la hipsarritmia.
De esta manera, el sueño atenúa la hipsarritmia y no posee interés diagnóstico si el trazado de vigilia es típico. Por el contrario, el trazado del sueño tiene un interés capital cuando existen espasmos y un E.E.G. no significativo en el estado de vigilia, o bien cuando en el curso de la evolución los trazados de vigilia se normalizan.
HIPSARRITMIA ATÍPICA. La hipsarritmia puede ser atípica (30% de los casos), excepcionalmente fragmentada en el estado de vigilia, muy lenta con pocos elementos puntiagudos (disrritmia lenta mayor), o por el contrario muy rápida. Asimismo puede presentar una amplitud asimétrica o asociada a anomalías focales.
La hipsarritmia puede desaparecer, lo que explica el interés por repetir los trazados con un intervalo de varios días y sobre todo por repetir los trazados durante el sueño.
En los síndromes de West con inicio precoz la hipsarritmia es menos frecuente, menos característica.
Por último, se pueden encontrar aspectos hipsarrítmicos en epilépticos no aquejados del Síndrome de West, así como en las encefalopatías sin epilepsia.
E.E.G. CRÍTICO. La imagen más frecuente (38% de las crisis) corresponde a una onda lenta inicial de gran amplitud, más frecuentemente con topografía frontal, seguida de un aplanamiento. Además, puede haber un complejo de puntas-ondas aisladas o asociadas a una desincronización.
En ocasiones, esta imagen puede estar aislada (12% de los casos) o bien asociada a ritmos rápidos, a puntas-ondas generalizadas o a descargas rítmicas. Excepcionalmente, el trazado no muestra ninguna variación en el curso del espasmo. No hay una correlación estricta entre un tipo de espasmo y una alteración del trazado.
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